Un estudio de la Universidad de Nottingham Trent señala que incorporar plantas, luz natural, vistas al exterior y formas inspiradas en la naturaleza puede mejorar el estado emocional de las personas en espacios educativos y laborales.
La arquitectura también puede influir en cómo nos sentimos. Esta investigación, publicada en PLOS ONE, analizó los efectos psicológicos del diseño biofílico, una forma de proyectar edificios que integra vegetación, materiales naturales, iluminación diurna y referencias visuales al entorno natural.
En el estudio participaron 255 personas, que primero realizaron una tarea diseñada para generar estrés mediante cálculos rápidos, ruidos desagradables y una comparación social negativa. Después observaron imágenes de aulas, pasillos y escaleras con cuatro niveles progresivos de elementos biofílicos, desde espacios sin naturaleza hasta interiores con plantas, muros verdes y vistas de árboles.
Los resultados indican que, cuanto mayor era la presencia de naturaleza, más aumentaban la relajación, la recuperación de la atención, la sensación de seguridad y la inspiración. Por el contrario, los espacios sin rasgos biofílicos empeoraron el estado afectivo de los participantes.
Aunque el experimento utilizó imágenes virtuales y deberá confirmarse en edificios reales, sus conclusiones respaldan la creación de colegios, oficinas y equipamientos públicos más verdes. Diseñar entornos cotidianos conectados con la naturaleza puede contribuir al bienestar emocional de la ciudadanía y a unas ciudades más saludables.
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https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0317372