Un estudio de la Universidad de Hamburgo señala que parques, bosques y riberas cercanos al domicilio actúan como refugios frente al ruido, la falta de espacio y otras experiencias estresantes de la vida urbana.
Vivir rodeado de tráfico y ruido, especialmente en el caso de viviendas pequeñas, puede aumentar el malestar y llevar a muchas personas a plantearse una mudanza. Una investigación basada en una encuesta a 1.846 residentes de Hamburgo y Colonia analiza si el uso habitual de espacios verdes puede compensar estos problemas e influir en las decisiones de cambiar de domicilio.
Los resultados muestran que el ruido del tráfico incrementa la probabilidad de pensar en trasladarse, mientras que las consecuencias negativas de la pandemia favorecieron tanto la consideración como la planificación efectiva de una mudanza. Sin embargo, acudir a parques, bosques, campos o zonas próximas al agua parece funcionar como una estrategia de adaptación, especialmente en las primeras fases de la decisión. En algunos casos, este contacto con la naturaleza ayuda a que la intención inicial no se transforme en un plan concreto de traslado.
El estudio advierte de que reverdecer las ciudades no sustituye la necesidad de reducir el ruido y mejorar las condiciones de vivienda. Aun así, garantizar espacios naturales accesibles puede favorecer la recuperación psicológica, disminuir el estrés cotidiano y reforzar el bienestar emocional de la ciudadanía.
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https://link.springer.com/article/10.1186/s42854-025-00083-9